Sanatorio paga por ataque de hormigas en terapia intensiva

Locales 31/05/2016
Rosario - Condenan al centro de salud por paciente que falleció tras ser picada por insectos cuando estaba internada.
laprida

La Justicia condenó a un sanatoria céntrico a pagar 438.000 pesos, más intereses y costas, a la hija de una mujer que falleció en 2011 después de que fuera encontrada llena de hormigas en el cuerpo mientras se encontraba internada en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del centro de salud, ubicado en Laprida al 1000.

El Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual Nº 2, integrado por los jueces Gustavo Antelo, Viviana Cingolani y Juan José Bentolila, halló culpable al Sanatorio Laprida del deceso de Elsa D., una mujer de 74 años que falleció unos días después de ser invadida por hormigas mientras se hallaba en una cama de la Unidad de de Terapia Intensiva.

Así las cosas, el centro de salud deberá desembolsar a Silvia C., hija de Elsa D., 300.000 pesos en concepto de daño moral, 137.000 pesos por daño material y 1.000 pesos por gastos médicos. Además, los intereses que se devengaron desde el día del hecho en cuestión hasta que se haga efectivo el pago, para lo cual se tomará como referencia la tasa del Nuevo Banco de Santa Fe.

La paciente, entonces de 74 años, ingresó al sanatorio el 2 de enero de 2011 por un cuadro de deshidratación. Según el relato de la hija, Silvia C., un médico que se identificó como jefe de terapia intensiva recomendó la internación en la UTI, ya que allí estaría mejor atendida. La mujer padecía una fibrosis quística pulmonar, por lo cual era tratada y no le ocasionaba mayores dificultades en su calidad de vida.

Elsa D. se mantuvo estable durante los días siguientes, hasta que el 7 de enero, cuando Silvia ingresó a verla en el horario permitido y se sorprendió al encontrarla con la cara y gran parte del cuerpo llenos de hormigas rojas. La mujer estaba sedada, por lo que no reaccionó ante la invasión de los insectos, que se encontraban también en los ojos y en las orejas.

Ante los gritos desesperados de Silvia, su esposo y dos familiares, junto a un médico que se encontraba en el sector acudieron al lugar y comenzaron a retirar las hormigas del cuerpo de la paciente. Luego, con un peine, quitaron los insectos del cabello y más tarde la cambiaron de cama.

Según dijo el médico que se encontraba de guardia en la UTI, a las 14.30 fue la última vez que había controlado a Elsa. Hasta las 19.30, cuando su hija ingresó a visitarla, nadie la había visto. Unas horas después del episodio, desde el sanatorio le avisaron a Silvia que su madre había sido inducida a coma farmacológico para entubarla.

La familia de la paciente sostuvo durante el juicio que el estado de salud se agravó por la picadura de las hormigas. Elsa D. falleció tres días después de ser invadida por los insectos.

La defensa del centro de salud argumentó que el deceso se produjo por la evolución del cuadro de deshidratación y el agravamiento de la enfermedad base (fibrosis quística) de la mujer. Un dato llamativo: durante el juicio el abogado defensor “simplemente optó por negar la existencia de la picadura de hormigas a la víctima mientras se encontraba en la unidad de cuidados intensivos”, según apuntaron los jueces. Tampoco explicó por qué se le comenzó a suministrar Benadryl, una medicación para tratar reacciones alérgicas que hasta ese momento no lo tenía indicado.

Con todo, durante el proceso judicial se conoció además el testimonio de Graciela V., una mujer que para esa misma fecha (enero de 2011) estuvo internada en el sanatorio y denunció haber sufrido picazones en el cuerpo y haber detectado que en el marco de la puerta de madera del baño de su habitación había un hormiguero; cuando hizo el reclamo, la trasladaron a otra habitación.

Fuente: El Ciudadano

 

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