La Justicia federal condenó a un policía por encubrir a un narco de Casilda

La pena recayó en el suboficial Jorge Manuel Famoso, quien prestaba servicios en Arequito. La investigación se inició en 2012 en Casilda.
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JUSTICIA - El suboficial fue juzgado por el Tribunal Oral Federal 1 de Rosario.

El suboficial Jorge Manuel Famoso, de 44 años y quien prestaba servicios en la comisaría de Arequito, fue condenado por el Tribunal Oral Federal 1 como autor penalmente responsable de encubrimiento agravado a la pena de 3 años de prisión de ejecución condicional y 6 de inhabilitación como funcionario público por proteger a un delincuente investigado en una causa por venta de drogas. El hecho fue descubierto por una investigación de la Brigada Operativa Departamental IV de los ex Drogas Peligrosas de la provincia en noviembre de 2012 cuando Famoso fue reconocido por la voz y filmaciones registradas en torno a dos transas que operaban en Casilda.

El principio del fin en la carrera policial de Jorge Famoso comenzó a mediados de 2012, cuando agentes antinarcóticos de la Departamental Caseros escuchaban teléfonos intervenidos a dos transas de Casilda: Claudio Germán T., quien fue detenido y juzgado por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravada por la intervención de tres o más personas en forma organizada y por el empleo de menores de edad para desarrollar la actividad; y Alberto Fabián "Beto" L., que entonces estaba prófugo.

Una voz familiar. Al escuchar el teléfono de Beto, a los pesquisas una voz les resultó familiar y detectaron que era la de Famoso, que entonces tenía 41 años y prestaba servicios en la comisaría 7ª de Arequito. Analizadas las escuchas en el debate del juicio quedó expuesto que "Famoso tenía contacto directo con Alberto L., de quien sabía que se encontraba prófugo, y que la relación que tenía con éste estaba orientada a planificar delitos contra la propiedad de manera conjunta, lo que se traduce en un incumplimiento de las obligaciones que le corresponden a Famoso como policía, a la par que le permite al prófugo obtener recursos para mantenerse oculto de la Justicia", según explicó en su voto condenatorio el juez federal Ricardo Moisés Vázquez.

La excusa

El Tribunal estuvo integrado además de Vázquez, por Otmar Paulucci y Omar Digerónimo. El fiscal a cargo de la investigación fue Federico Reynares Solari y en el debate Famoso dijo que se comunicaba con un prófugo de la Justicia "en pos de poder agarrarlo y no para encubrirlo. Mi intención estuvo lejos de eso. Reconozco que mi accionar no fue el más ortodoxo. A «Beto» L. lo conozco desde que era menor, incluso lo detuve siendo menor".

Famoso agregó en su descargo que "conocía la orden de captura sobre L. y encontré por casualidad su teléfono, que nos había dejado por la venta de una moto. No pensé que me iba a atender la llamada y cuando lo hizo empecé a improvisar. Le dije un montón de cosas que no ocurrieron pensando que L. iba a tomar confianza. Nunca me encontré con él y si eso hubiere ocurrido, lo hubiese detenido porque no fue mi intención cometer un delito. Tampoco hice informe escrito a mis superiores y reconozco que no hice lo que debí hacer. En ningún momento le dije a L. que se fuese del país o que cambie el auto".

Los dichos del empleado policial en disponibilidad fueron rápidamente jaqueados por sus camaradas de armas que mantenían un seguimiento contra Claudio Germán T. y Beto L. en una investigación por venta de drogas.

Los policías no sólo dieron por tierra la versión de Famoso sino que indicaron que en las escuchas era el sargento ayudante quien le marcaba al delincuente lugares para cometer entraderas. Uno de esos lugares fue un domicilio de Chabás.

Conocidos

"Quedó probado en el debate que Famoso conocía a Alberto L., que el primero tenía su celular y que Famoso no solo encubría al prófugo sino que además compartían una actividad delictiva en la cual la función del acusado era aportar los datos para los hechos delictivos. Y en algunos casos parte de la logística. Todo ello abusando de su calidad de funcionario policial y de los conocimientos obtenidos por esa función. Y a la par, colaborando para que Luna evite dar cuentas ante la administración de Justicia por los hechos delictivos por los que se lo estaba buscando", se lee en los fundamentos de la sentencia.

Los otros protagonistas de esta historia, Beto L. y Cristian T., serán sometidos a juicio por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 acusados de integrar una banda mixta que distribuía y comercializaba narcóticos en Casilda.

Fuente: La Capital

 

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