El intendente de Las Rosas acata la conciliación y se allana a las negociaciones

Regiónales 07/05/2016
"Los daños ocasionados por las lluvias a la red vial demandarán unos 1.600 millones de pesos para repararlos".
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El intendente de Las Rosas, Javier Meyer, le anunció a las autoridades provinciales que acata la conciliación obligatoria ordenada por el Ministerio de Trabajo y se allanará a los términos que en su marco se negocien con el gremio del personal de ese municipio el lunes próximo, se como quiere el gobierno se formalice la reunión de partes, o a más tardar, el martes.

El ánimo discretamente optimista que hasta el jueves reinara en las esferas oficiales respecto a la inminencia de que la ciudad de Las Rosas pudiera salir del conflicto municipal que la paraliza desde hace cinco meses, del que hablara este diario en su edición de la víspera, se confirmó ayer a la mañana cuando Meyer le dijo al ministro de Gobierno, Pablo Farías, cuál era su nueva decisión. "El intendente de Las Rosas está con voluntad de lograr un acuerdo, una salida al conflicto" anunció a la prensa el ministro.

Presión insoportable. Ayer este diario publicó que la presión oficial buscaba tornarse insoportable para Meyer a fin de vencer su intransigencia a aceptar la conciliación y sentarse con los representantes de los empleados de su municipio para acordar el pago de abril, negociar mayo y ver si se puede resolver también en esa instancia cuestiones vinculadas a ciertos rubros porcentuales.

Cuando el miércoles pasado por la mañana no faltó ningún presidente de bloque de Diputados y del Senado (incluyendo del PRO, el partido de Meyer) se dictó un ultimátum con fecha de vencimiento el 20 de este mes, día en que vence la tercera prórroga de la conciliación obligatoria. Si para entonces el intendente no cedía a negociar, sería destituido por una intervención.

   Ese mismo día, por la tarde, Farías lo comunicó a Meyer y le anticipó que al día siguiente, o sea este jueves último, las cámaras legislativas emitirían una resolución para viera que dos de los tres poderes del Estado le habían bajado el pulgar a su obstinada intransigencia.

En soledad. El jueves, las Cámaras legislativas cumplieron, tal como informó La Capital. Y ayer, cuando Farías lo convocó a su despacho de la Casa Gris en Santa Fe para darle a conocer la resolución, Meyer se rindió ante la evidencia de la soledad en que quedó su posición.

   "El (por el intendente) está dispuesto a que lo antes posible lo convoquemos a la audiencia conciliatoria y a allanarse a lo que supone serán los términos de acuerdo que se podrían discutir en esa reunión", confirmó Farías al término del encuentro.

Agenda gremial. La crisis que se desató cuando Meyer redujo salarios en un 20 por ciento entre otras medidas fue creciendo en una espiral virulenta que llevó a dos paros de los municipales de toda la provincia y a que la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la provincia (Festram), tenga previsto este lunes evaluar si realiza otro el jueves venidero.

Todo hace prever que as novedades surgidas ayer cambiarán la agenda gremial y no se descarta que la medida de fuerza quede en suspenso para facilitar la reunión de conciliación. El gremio ya había manifestado su decisión de acatarla.

El tiempo jugó en contra de las partes y desgastó a unos y otros que fueron, a su vez, colmando la paciencia de la ciudadanía con sus enfrentamientos y hechos de violencia, que además de alterar la tranquilidad en la ciudad —hoy con presencia de tropas de Gendarmería, para colmo— afectaron la normal prestación de servicios municipales.

A tal disparatado punto llegó la crisis en la localidad que la conciliación obligatoria fue pedida al ministro de Trabajo, Juli Genesini, por los demás intendentes paritarios, dado que la Festram se involucró en la pelea y les paralizó a todos en dos ocasiones sus propias ciudades.

Este fin de semana habrá entre Farías y Genesini gestiones para preparar todo a fin de que el lunes (a más tardar, el martes) se sienten Festram y Meyer a la mesa. El intendente no tiene otra salida, es eso o irse del cargo intervenido dentro de dos viernes.

Fuente: La Capital

 

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