Pases de futbolistas y hasta un crematorio, las inversiones de una banda narco

Rosario - Son algunos de los negocios que detectó la Justicia, por alrededor de 14 millones de dólares. Citaron a declarar a 60 sospechosos.
arroz
- El caso que disparó la investigación por lavado fue el secuestro de cocaína impregnada en arroz, en septiembre de 2015

Decile a Duarte que si quiere los jugadores de Central, los de Primera, ya tengo todo listo”. La tarde de 31 de octubre de 2014 -en una conversación telefónica que duró apenas un minuto y 28 segundos- el negocio quedó planteado: el abogado Guillermo Heisinger (56) - un hombre de gustos refinados que en los ‘ 90 había ostentado el cargo de secretario de Coordinación del Ministerio del Interior- acababa de ser informado que ya podía asegurarle a su socio colombiano, Carlos Yorelmy Duarte Díaz (43), que todo estaba a punto caramelo para lavar dinero del narcotráfico a través de la compra de futbolistas de Rosario Central.

La transacción finalmente no prosperó, pero nadie se alarmó por eso. El acercamiento al club rosarino era una de las tantas inversiones que la organización había planeado. Existían otras tan o más interesantes: partidos de fútbol internacionales con la selección de Colombia, organizados junto a la firma Full Play (luego investigada en el FIFAgate) con la cancha de San Lorenzo como escenario; inversiones en un club del ascenso como El Provenir; millones de pesos puestos en un crematorio en Villa Gobernador Gálvez con fines poco claros; una cifra similar colocada en un depósito fiscal de la localidad bonaerense de Berazategui; y coqueteos con municipios como Vicente López, Avellaneda y Ezeiza para colocar luminarias en plazas.

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Guillermo Heisinger, uno de los acusados.

La organización manejaba sus finanzas con una diversidad asombrosa, que ahora la Justicia federal de Capital comenzará a investigar en lo que se plantea un caso inédito, en un contexto difícil: en las últimas dos décadas, sólo hubo nueve condenas por narcolavado en nuestro país.

El 19 de septiembre de 2015, casi un año después de aquella charla telefónica por los jugadores de Rosario Central, Heisinger fue detenido en su lujoso departamento de la Avenida Alvear al 1500, de Recoleta. Recibió a la Policía y a los fiscales antilavado en bata y con una sonrisa sobradora. Su amigo Duarte Díaz quedó prófugo en ese instante y, aunque no consta que haya salido del país, aún nadie lo pudo encontrar. La principal hipótesis es que vive en la Argentina con una identidad falsa.

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Williams Triana Peña, otro de los que estaría involucrado en las maniobras de la banda.

Tanto Heisinger como Duarte Díaz son dos de los protagonistas principales del caso “narcoarroz”, como se bautizó al intento de traficar desde Argentina hacia Guinea Bisáu- vía marítima- cocaína boliviana impregnada en arroz. El envió se realizaría alegando una razón humanitaria: en el marco del programa asistencia de Naciones Unidas “Hambre Cero”.

La causa, a cargo del juez federal de Capital Sergio Torres y el fiscal Federico Delgado logró darle debajo de la línea de flotación a una organización narco colombiana nacida de la estructura del Cartel del Norte del Valle y liderada por el clan de los hermanos Triana Peña, quienes llegaron a la Argentina en 2010 y se instalaron básicamente en el country Nordelta, partido de Tigre. Incluso lograron su radicación pese a que algunos de ellos tenían antecedentes por narcotráfico y lavado en su país.

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Erman Triana Peña, parte del clan que manejaba la banda, está prófugo desde 2015.

La primera etapa de la causa 7.650/2014 estalló en septiembre de 2015 con el decomiso de la cocaína impregnada en arroz en un depósito fiscal de Rosario. Eran unos 12 kilos que iban a ser enviados como “prueba”, con capacidad para producir 70 mil dosis. Y siguió poco después, en octubre, con el procesamiento de 12 personas por asociación ilícita e intento de contrabando de estupefacientes.

Ahora, a dos años de los primeros operativos, arrancó la segunda etapa de la investigación, centrada en el lavado de activos provenientes del narcotráfico.

Basándose en un informe patrimonial y financiero de casi 700 páginas, elaborado por la Procuraduría Antilavado (PROCELAC) y la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), el juez Torres resolvió llamar a declaración indagatoria por lavado de dinero a 60 personas. Heisinger y Duarte Díaz encabezan una lista en la que figuran otros nombres interesantes.

En la resolución firmada por Torres el viernes también se destacan Carlos Olmedo Silva Cárdenas (48), un ex policía colombiano detenido en septiembre de 2015 que se presentaba como representante de jugadores de fútbol; el conocido oncólogo rosarino Gabriel Zilli (66), a quien le encontraron cuatro kilos de cocaína en el cielorraso de su casa; y cuatro hermanos Triana Peña: Yoana (31), Nelson (46), Erman (38) y Williams (33). Sólo el último está detenido, en Colombia, esperando su extradición a la Argentina.

La investigación por lavado derivada de “narcoarroz” incluye los movimientos de 23 sociedades con las cuales, en 314 transacciones, los narcos lograron lavar alrededor de 14 millones de dólares. En números exactos: 197.395.630 pesos y 4.100.561 dólares. Por la cantidad de información e imputados, el juez decidió tomarse cinco meses para completar las indagatorias: fijó la primera para las 10 de la mañana del próximo 25 de septiembre y la última para el lunes 12 de marzo de 2018.

La investigación de las Procuradurías permitió revelar los detalles de una gran variedad de maniobras. Algunas sólo consistieron en gastar la plata de la droga, como cuando Yohana Triana Peña pagó 600.000 pesos en efectivo por la construcción de una piscina para su casa de Nordelta. Otras se hicieron sólo para justificar ingresos, como cuando Duarte Díaz alquiló letras del Tesoro de Estados Unidos a través de la firma Swiss Capital. Las terceras, más complejas, consistieron en invertir grandes cantidades de dinero para que, como en una licuadora, el dinero negro se mezclara con el blanco. Un verdadero arte que tanto puede servirse de jugadores de fútbol como de la necesidad de cremar cadáveres

 

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