"Yo estoy convencido de lo que te digo: este tipo mató a un chico inocente"

Locales 25/04/2016
Matías Ratari tenía 25 años y era dueño junto a su papá de un taller de motos en Pueyrredón al 1400. La madrugada del sábado 16 de abril lo mataron de un balazo desde el tercer piso en Cochabamba 329.
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Luis Ratari habla con firmeza y dolor. Hace una semana sepultó a uno de sus tres hijos, Matías, que tenía 22 años y fue baleado por un joven un poco más grande que él y que usó una pistola calibre 9 milímetros cargada con balas de teflón desde un departamento de un tercer piso en un hecho sumamente oscuro. “Me duele muchísimimo lo que está pasando. Hace una semana enterré a mi hijo y ahora se habla de que intentó un robo, se habla de un montón de cosas mientras nosotros sabemos, por los datos que vamos recabando en la calle, que si hubo algo sólo fue una discusión, un par de gritos y un loco que salió con un revólver en la mano efectuando disparos y haciendo un desastre. Yo estoy convencido de lo que te digo: ese tipo mató a un chico inocente”, asegura el hombre acompañado por Paul Krupnik y José Nanni, los abogados que lo representarán en el juicio.

   — ¿Por qué fue esa discusión a la que usted hace referencia?

   — Yo no sé por qué. Eso se lo llevo Matías a la tumba. Andá a saber qué pasó. Si ellos le dijeron algo a las mujeres que estaban en la puerta del edificio o si esas mujeres le gritaron algo. No sé. Nosotros lo único que hicimos, lo que estamos haciendo, es buscar elementos para saber cómo sucedieron las cosas. Por eso nos acercamos a hablar con la gente y ahora contamos con un par de videos que muestran la situación y que, nos dicen, muestran claramente que Matías no tenía ningún arma, no se ve nada.

   — ¿De dónde surgen esos videos?

   — Los obtuvimos caminando el barrio, hablando con la gente que dice que hay un par de filmaciones. Gente que escuchó lo que pasó, que dijo que a Matías lo dejaron tirado en el piso más de 30 minutos y que lo subieron a la ambulancia malherido y arriba lo esposó una mujer policía. Ahí estuvo unos 30 minutos más y hasta se acercó una mujer que le dijo barbaridades. Por eso el dolor grande que hay en el barrio, entre los amigos de mi hijo, en mi familia. Hoy en la cancha de Central Córdoba (donde Ratari fue dirigente durante 16 años) los jugadores entraron con una bandera que pide justicia por Matías, se hizo un minuto de silencio por él y las radios que transmitieron el partido lo recordaron y pidieron que se esclarezca el hecho. Matías no sólo era querido en el barrio y en el club, sino en todos los lugares donde estuvo. Había vecinos que se paraban a hablar con él y uno de ellos, un viejito de 93 años que anda con bastón, me preguntó en el velorio: «¿Y ahora con quién voy a hablar?» Porque su única familia era mi hijo. A mi hijo lo mató un tipo con una pistola limada y con balas para matar policías. Una bala de teflón le quedó adentro del cuerpo. ¿Quién es más peligroso? ¿El loco éste con una pistola o mi hijo que teóricamente se dice que fue a robar, a arrebatar, que discutió?

   — ¿Habló con quien estaba con Matías?

   — Ese pibe salió corriendo apenas escuchó los disparos del miedo que tuvo. Se fue a lo de Nicolás, otro amigo de mi hijo que trabaja en el taller de motos que tenemos a nombre de Matías en Pueyrredón al 1400 y fue ese pibe el que vino a casa a contarme lo que pasó. Primero fui a la seccional 4ª y ahí, con la policía, parecía que hablaba de un delincuente. Me decían que estaba internado y estable. Después fui al Heca y me dijeron lo mismo. Volví a la 4ª y había tres personas declarando. Dos pibes y una piba. Y cuando les preguntaron si había un arma dijeron que no, que Matías no tenía armas.

   — Pero ese chico, ¿le contó qué pasó?

   — Yo hablé muy poco con él porque quedó muy traumado. Está muy mal porque perdió a un amigo. El reconoce que hubo una discusión, pero está muy shockeado. Todos hablan de una balacera, de cuatro tiros, de que las ramitas de los árboles se caían cortadas por las balas. Ese tipo que salió al balcón, ¿por qué no tiró al aire? ¿Por qué no llamó a la policía si los quería asustar o sacárselos de encima? Pero no, mató a un pibe inocente.

   — ¿Los tres que declararon en la comisaría habrían sido víctimas de Matías?

   — Eso es lo que se supone, pero es una farsa. Todo lo que sabemos nosotros es que eso no pasó. Todos quieren saber qué paso, los chicos quieren hacer una marcha, pedir justicia. Vamos a ver qué hacemos. Matías era un pibe muy querido, muy solidario, que nunca tuvo antecedentes penales. Nunca tuvo armas, jamás lo vi o le encontré drogas. Si la policía dice que tenía es porque se la pusieron. En todos los testimonios de la comisaría nadie habló de armas.

   — ¿Qué hacía su hijo a las 5.30 de la mañana en el lugar donde lo mataron?

   — El y sus amigos siempre se juntaban en Garay y Esmeralda. Y después se metieron por adentro del barrio porque se iban a encontrar con otros amigos en el parque Urquiza. Llevaban una bolsa de hielo en la mano porque iban a tomar algo. Y como conocen el barrio como la palma de sus manos, siempre van por adentro. Nacieron allí y se criaron allí. Conocen cada calle, cada rincón. Dejaron a las novias en sus casas e iban a encontrarse con los amigos. Yo no sé por qué los pibes de ahora son así. Arrancan la previa a las 2 de la mañana, el boliche termina a las 6, ellos viven así, a dos mil kilómetros por hora, con sus cositas, sus códigos, sus vidas. Matías estaba en su moto, con sus documentos, con los papeles de la moto a su nombre. ¿Iba a salir a robar así? Tenía su taller, su dinero, andaba con 4 mil o 5 mil pesos por semana en el bolsillo. ¿Vos pensás que necesitaba robar? Además, si yo tuviese un hijo ladrón tengo que tomar medidas y actuar como padre. Los mandé a mis tres hijos al Colegio La Salle rompiéndome el tuje todos los días y el sólo terminó primer año. Después empezó a trabajar. Yo tengo una familia constituida, con los chicos educados, casado por derecha y me pasó esto. Todavía no lo puedo creer. Porque si él hubiese sido un delincuente, vaya y pase, pero no lo era. Mi hijo no era ningún delincuente y creo que si pasó algo, sólo fue una discusión en la que mi hijo terminó muerto. ¿Y sabés por qué? Porque yo no tengo en mi casa una 9 milímetros limada y con balas de teflón que perforan chalecos policiales. Yo no la tengo y Matías tampoco la tenía.

   — ¿Dicen que Matías o su compañero amenazaron con un arma a la madre del muchacho que por eso reaccionó?

   — Eso no se ajusta a la verdad. Hay mucha gente que nos dijo que Matías y el otro muchacho no tenían armas. No pueden haber amenazado a nadie. Y por otra parte te repito, no es normal que un tipo tenga un arma de guerra con los numeros limados y con balas de teflón. Eso no es normal.

 

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