Los Bomberos Zapadores tienen cascos y botas sólo para la mitad del personal

Locales 23/04/2016
Rosario - La repartición está conformada por el cuartel central y las delegaciones de las zonas norte, sur y oeste, además del área que tienen en el aeropuerto Islas Malvinas.
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- A principios de marzo, los rescatistas concurrieron a sofocar un principio de incendio en el viejo cine Atlas (Mitre y San Lorenzo).

Los Bomberos Zapadores atraviesan por estos días una situación crítica. Necesitan renovar sus elementos básicos, que únicamente alcanzan para la mitad del personal. Sólo tienen botas, cascos y guantes en estado aceptable para cien efectivos, por lo que pidieron una compra general al Estado provincial que podría resultar cercana a 1,5 millón de pesos, calculan los empleados del área. Además, las dos autobombas más grandes son muy antiguas y están deterioradas, al punto de que deben ser reparadas en forma permanente y se complica su utilización en las emergencias. Si hoy se desatara un incendio de grandes proporciones, no podrían sofocar las llamas sin ayuda de cuarteles de poblaciones cercanas como Pérez y Villa Gobernador Gálvez. “Una dificultad adicional, porque, la tardanza en llegar a Rosario siempre conspira contra el siniestro”, aseguran.

Fuente ligadas a la agrupación, que depende de la policía de la provincia, confirmaron la solicitud del uniforme y ahora esperan una respuesta. “Sabemos que son procesos muy largos y, para ser sinceros, la gente se juega la vida todos los días. A veces se desconoce lo que pasa, pero la verdad es que muchos compañeros han resultado quemados”, dijeron portavoces informadísimos a La Capital.

Además, parte de este equipamiento es importado y en varias oportunidades ha costado conseguirlo. “Sabemos que no va a ser fácil obtener todo esto porque los precios se han ido por las nubes”, dijo un bombero. Este diario confirmó que un par de botas cuesta alrededor de 4.000 pesos, los cascos pueden estar cerca de los 5.000 y los guantes entre 600 y mil.

Peor aún, el traje estructural completo, que incluye esos elementos además del equipo autónomo y la capucha, puede ascender a unos 25 mil pesos.

“Una ciudad como ésta, por su enorme crecimiento e importancia, se merece más tecnología y capacidad de respuesta”, marcó una fuente del sector, que pidió mantener su nombre en reserva.

Sin embargo, no sólo faltan uniformes en buenas condiciones, sino vehículos capaces de actuar bien y con celeridad. Las autobombas más grandes, que transportan 3.400 y 3.000 litros, respectivamente, son muy antiguas: de 1988 y 1995. “Necesitamos móviles en serio, adaptados a la tecnología de hoy; no unidades de 25 años que siempre están en reparación por fallas con el burro de arranque o la parte eléctrica”, fue el testimonio directo que llegó a este medio.
  
Helicópteros. El panorama que presentaron oficiales del área aeronáutica de la provincia días pasados y que despertó polémica motivó la reacción de los bomberos. “Son compañeros nuestros, los entendemos y lo que dijeron nos llamó a imitarlos”, reflexionó un bombero cansado de padecer carencias en la fuerza.

Si bien el director provincial de Movilidad y Aeronáutica, Sergio Bendahan, dijo que esas máquinas “no están obsoletas”, no pudo contrarrestar la denuncia de su personal. Es que los dos últimos helicópteros que compró la provincia fueron adquiridos con 12 mil horas de vuelo cada uno, a pesar de las advertencias hechas por los pilotos para que no se sumaran unidades tan viejas. “La mitad del instrumental no anda”, se denunció.

Respecto de los bomberos, deberían tener al menos dos autobombas nuevas, “cero kilómetro”, expresan, aparte de “al menos 50 efectivos más”.

La repartición está conformada por el cuartel central y las delegaciones de las zonas norte, sur y oeste, además del área que tienen en el aeropuerto Islas Malvinas.

En todos esos predios cuentan con los dos viejos camiones autobomba, además de cinco camionetas de intervención rápida (transportan 500 litros de agua) usadas de manera permanente, y algunos móviles más, como un vehículo importado de Estados Unidos, “que funciona, pero no se sabe hasta cuándo”, cerraron las fuentes consultadas.

Destacan reparaciones en los cuarteles

El jefe de la agrupación Bomberos Zapadores, Andrés Lastorta, prefirió poner paños fríos a las situaciones de precariedad que atraviesan. Si bien no desconoció los inconvenientes, sostuvo que “en otros momentos la situación general de los cuarteles era peor” y que “se van pidiendo cosas y de a poco las entregan”.

En este sentido, buscó destacar las reparaciones de infraestructura que se vienen llevando a cabo.

“Nos dieron una respuesta rápida para la parte edilicia”, destacó antes de mencionar obras de desagües, techos y reparación de vidrios.

Sin embargo, los cristales cambiados en el cuartel central estaban dañados desde la última pedrea en la ciudad, de la que se cumplirán 10 años en noviembre próximo.

Según sus propias estadísticas, los Bomberos Zapadores tienen que atender emergencias al menos una vez por día.

Fuente: Las Capital

 

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