BLEGER: “Dijeron que no tenían plata”

Locales 06/06/2016 Por
Los siete trabajadores de Casa Bleger se sumaron a los más de cien mil argentinos que han perdido su empleo en el último semestre, luego de que de manera imprevista los dueños de la librería vaciaran el local apenas concluyó la jornada laboral del sábado 28 de mayo y cambiaran las cerraduras para impedirles el ingreso el lunes 30.
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Tras dos audiencias celebradas en la delegación Rosario de la cartera laboral provincial, los empresarios se declararon insolventes, mantenían su tesitura de disponerse a abonar solo la mitad de las indemnizaciones y apenas pagaron los haberes correspondientes a mayo. Las negociaciones continuarán con una nueva audiencia prevista para el 13 de junio, a las 11.30.

Para eludir la responsabilidad de abonar la indemnización completa, la patronal invocó el artículo 247 de la ley de contrato de trabajo, aduciendo que cerraron por “falta de trabajo”, incluso enviaron a parte del personal telegramas notificándolos al respecto. Pero los empleados rechazan ese argumento, ya que entienden que Bleger estaba funcionando normalmente. Tampoco aceptan la pretendida insolvencia de los dueños, Pablo y Alfonso Quaranta, ya que sostienen que estos –entre otros negocios– son accionistas del Sanatorio de la Mujer.

La Asociación de Empleados de Comercio, cuyo secretario general Luis Batistelli calificó lo sucedido como “una estafa”, ha acompañado a sus afiliados desde el comienzo del conflicto y ha participado de las audiencias. Ahora, se mantiene movilizada a la espera de una resolución favorable para sus afiliados y se acrecienta su preocupación por la pérdida de puestos de trabajo.

“Andá tranquilo”

“Me dijo: «Nos vemos el lunes. Andá tranquilo, porque tengo que hacer algunas cosas. Después, apago y cierro todo yo»”. Con estas palabras, Ismael –empleado de Bleger, encargado de abrir y cerrar– reconstruye la conversación que mantuvo con Cristian Uria, gerente del negocio, minutos antes de las 13 del sábado 28 de mayo. Según el testimonio que comerciantes vecinos dieron a los empleados, a las 14 ya había comenzado el vaciamiento. Al día siguiente (domingo 29) y enterado del retiro de la mercadería, Ismael llamó con insistencia al gerente y, finalmente, logró que este lo atendiera. “Dijo que no tenía nada que ver, que él había mandado su renuncia ese sábado porque no estaba de acuerdo con el manejo que estaban haciendo los dueños y que había un abogado que les estaba llenando la cabeza. Él es cuñado de Alfonso Quaranta”, relata Ismael y desmentirá los dichos de Uria.

Sucede que Ismael también estuvo en contacto con el propietario del local y el sábado a la tarde le comentó que desconocía lo que estaba sucediendo; pero el lunes otra fue la historia: el hombre lo llamó para avisarle que Casa Bleger le había enviado una carta documento, fechada ese día, notificándole que rescindía el alquiler.

La nota llevaba firma y sello de Uria. No había renunciado. Seguía siendo empleado fiel de los Quaranta, propietarios de Bleger desde hace aproximadamente tres años.

El engaño

El engaño de la patronal parece haberse montado en la buena fe del personal, que pese a estar al tanto sobre una posible venta no imaginaba este desenlace. “Hace dos meses nos informaron que la firma estaba en venta, pero con nosotros adentro”, recuerda Laura, quien de paso echa luz sobre una de las versiones que ha circulado en los últimos días: la posibilidad de que ella y sus compañeros fueran a trabajar al Sanatorio de la Mujer. Según Laura, Uria les había comentado que existía la idea de que Bleger pasara a ser solo mayorista –dejando la atención al público– y que parte de su personal fuese absorbido por ese centro de salud. “Fue un comentario y quedó ahí”, asegura sobre un tema que se habría reflotado informalmente en la última audiencia.

Más allá de esa calma, unos días antes del vaciamiento hubo un hecho que los inquietó. “Tuvimos que hacer un inventario, cuando siempre se realiza a mitad de junio. Como excusa, nos dijeron que los dueños querían conocer la mercadería que tenían”.

Va de suyo destacar que los Quaranta no tenían trato con el personal y que su interlocutor era el gerente Uria y, en algunos casos, el contador Carlos Navone. Precisamente, a este último se había dirigido un año y medio atrás para exigirle el pago de tres aguinaldos adeudados. Por otra parte, el personal estaba al día en los sueldos, aunque cobraba fuera de término y en tres cuotas.

“Como ladrones”

Según Laura, se enteraron del vaciamiento el domingo, a través del llamado de una compañera. Se reunieron a las puertas del local y acordaron que al día siguiente se iban a presentar a trabajar.

Temprano, como todos los lunes, intentaron ingresar, pero les habían cambiado la cerradura. Apenas media hora después, llegaron hasta el lugar representantes de Empleados de Comercio, lo que les permitió organizarse en un momento de mucha angustia. “No tenemos cómo agradecerles”, dice Laura y cuenta que con el acompañamiento del gremio formalizaron la denuncia en el Ministerio de Trabajo y lograron la audiencia para el día siguiente.

El lunes, frente a las cámaras de televisión, el dirigente Batistelli había calificado como “una estafa a la buena fe de los trabajadores” y marcó la traición empresarial al recordar que habían prometido vender preservando los puestos, pero que finalmente vinieron “a la noche como ladrones y se han robado las cosas”.

“Insolventes”

El martes 31 los trabajadores –con respaldo de su gremio– fueron junto a sus abogados al Ministerio de Trabajo, donde esperaban verse las caras con los Quaranta. Pero estos enviaron a sus abogados, quienes ratificaron el cierre y no llevaron propuesta alguna. “Dijeron que llegaron a esa determinación, porque no podían seguir invirtiendo más dinero y no ver ganancias y, cuando les preguntamos de qué manera lo iban a solucionar, dijeron que no tenían plata”, recuerda Laura.

Se sabe que los Quaranta administran el Sanatorio de la Mujer. Además, Adolfo ha tomado notoriedad en los últimos tiempos por sus aspiraciones de convertirse en directivo de Newell’s. Forma parte de la agrupación “Futuro Leproso”, que competirá en los comicios del 19 de junio y en cuyo armado ha operado activamente el diputado provincial macrista Federico Angelini.

Segunda audiencia

Tras la fallida reunión del 31, se pautó una nueva audiencia para el jueves 2 de la que participaron los representantes legales de la patronal y de los empleados. Por la Asociación de Empleados de Comercio asistieron el secretario de Asuntos Gremiales, Juan Gómez; la prosecretaria General, Silvana Crocci, junto a otros directivos, según informó el secretario de Prensa, Walter Pereyra. Este último resaltó que, más allá del acuerdo que se pueda alcanzar por la indemnización, al gremio le preocupa la pérdida de puestos de trabajo.

Sobre la segunda audiencia, Ismael cuenta: “No trajeron nada en concreto. Vinieron con el sueldo correspondiente al mes de mayo y nada más, y nos pidieron veinte días de plazo. Nosotros les dijimos que no y quedamos en reunirnos el 13 para que nos den una solución definitiva”.

¿Y Diego?

Las primeras informaciones sobre lo sucedido en Bleger daban cuenta de que eran ocho los empleados que quedaban en la calle. Con el paso de las horas pasaron a ser siete. La diferencia numérica se salda incluyendo a Diego, quien –según sus compañeros– había ingresado meses atrás y no se desempeñaba los sábados, por lo que lo vieron por última vez el viernes. Cuando se produjo el cierre, intentaron comunicarse con él. Pero no tuvieron éxito. No lo vieron más y esa ausencia dio lugar a conjeturas. “No respondió ni mensajes ni whatsapps ni llamados. Tal vez, estaba enterado de la situación”, dice Laura e Ismael opina: “Capaz que hablaron con él, le dieron lo que le correspondía y no vino más”.

Los días que siguen

Los días que siguen encontrarán a los abogados de las partes discutiendo un acuerdo.

Graciela tenía 37 años de antigüedad; Adriana, 33; Marcela, 27; Ismael, 25; María del Carmen, 22; Cristina, 12; y Laura era la más nuevita con 9 años. Tenían un empleo estable y, ahora, empezarán a transitar la cotidianeidad del desocupado: el tiempo vacío, la falta del salario y la búsqueda de un nuevo empleo en esta Argentina de recesión e inflación.

Por su parte, los dueños de Casa Bleger, que se llevaron hasta el último lápiz y se declararon “insolventes”, seguirán con sus buenas vidas; y que en el caso de Alfonso se expone sin ataduras en las redes sociales. Incluye cenas de las que participa junto a destacados periodistas y dirigentes políticos –afines a Cambiemos– locales. Fútbol y política, música y cine seguirán siendo tópicos que amenizarán a esas veladas gastronómicas, muy comentadas en Twitter y con no pocos aspirantes a ser parte de ellas. Nada indica que Alfonso deje de lado su campaña proselitista en “Futuro Leproso”.

En su cuenta de Twitter –que es de acceso libre– el 9 de mayo dijo: “Hay límites que jamás deben cruzarse, y situaciones de las que es imposible volver”. ¿En qué pensaba este hombre?

Fuente: El Eslabón

 

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