Denuncian al Servicio Penitenciario por el fallecimiento de una interna en la cárcel de mujeres

Hechos Policiales 05/06/2016 Por
Rosario - Elizabeth Cantero tenía 34 años y murió el 18 de enero. Estaba presa por maltratar a dos pequeñas hijas. Hay dos versiones.
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VIDEO - Tomado por el sistema de la cárcel al momento del hecho.

Un video grabado el 17 enero pasado, desde las 19.13 y por espacio de 20 minutos en la cárcel de mujeres de Rosario, muestra como al menos cuatro policías golpean e inyectan una solución a Elizabeth Cantero, la detenida que un día después moriría en el Policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria. Para el representante de la familia de la joven muerta, el abogado Marcos Cella, "no hay dudas de que a la mujer la mató el Servicio Penitenciario Provincial y no los golpes propinados por las otras internas, como se quiso hacer creer desde un primer momento".

El 26 de diciembre Cantero, hija biológica de Ariel Máximo Cantero (padre de los líderes de Los Monos) y criada por su pareja, Celestina Contreras, había sido detenida por efectivos de la subcomisaría 20ª acusada de maltratar a sus pequeñashijas en la vivienda del barrio La Granada donde habitaba. Ese mismo día, dijo el abogado mostrando fotos por demás de elocuentes, "fue muy golpeada por los policías de la seccional y trasladada e internada en el hospital Centenario con politraumatismos".

En ese centro asistencial Elizabeth estuvo dos días y en una actitud por demás de inexplicable "fue trasladada el 29 de diciembre al hospital Cullen de la ciudad de Santa Fe, a 160 kilómetros de Rosario". Allí la joven ingresó muy golpeada y el 3 de enero, "sin que conste el alta en el hospital Cullen la trajeron de nuevo a Rosario", recordó Cella.

El 4 de enero la mujer declaró en una audiencia imputativa frente al juez Héctor Núñez Cartelle por el maltrato dispensado a sus hijas. Y también denunció en esa audiencia la golpiza recibida en la sub 20ª. Más allá de eso, el magistrado le dictó la prisión preventiva por 30 días en la Unidad Penitenciaria Nº 5.

Inicio de un calvario. En ese dependencia, la tarde del 17 de enero se produjo un grave incidente. Según la versión oficial hubo una pelea entre las internas en la planta baja del penal después de que Cantero agrediera a una nena de un año, hija de otra reclusa. Ante ello hubo una reacción generalizada de las presas contra Elizabeth, que volvió a ser duramente golpeada.

Para el penalista Marco Cella "ese evento fue armado por las penitenciarias. No confío en el cuerpo médico ni en la policía, y es muy posible, repito, que ese evento de la interna y su hija maltratada haya sido armado". Y abundó: "En el video a Elizabeth se la ve bien, viva y forcejeando cuando la golpean, hasta que en un momento, luego de una inyección, no se mueve mas".

Según la misma versión que salió de las autoridades del presidio, Elizabeth resultó lastimada en la pelea con sus pares y por eso fue derivada al hospital Centenario y de allí al Policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria, donde el lunes 18 de enero de 2016, al filo de la medianoche, murió.

Ante las dudas planteada el patrocinante de la querella pidió a la fiscal de Violencia Institucional, Karina Bartocci, el vídeo de los últimos minutos de Elizabeth en la penitenciaría. El registro fílmico (ver aparte y fotos) muestra que no fue la pelea con las internas la que causa el paro cardiorespiratorio que Cantero sufre en la cárcel y que obliga a su traslado a un centro médico. Al respecto, pruebas en mano, Cella dijo: "A Elizabeth la mató el Servicio Penitenciario, por lo que su responsable, Pablo Cococcioni, debe renunciar". A eso, el penalista agregó que "se pedirán los nombres y cargos de los agentes que se ven en el video para deslindar la responsabilidad de cada uno de ellos".

"Tanto el fiscal Pablo Pinto, que interviene directamente en la causa de la muerte, como la fiscal Bartocci, se manejaron de manera impecable y al ver el video se asombraron, al igual que todos los que miran esas imágenes más que fuertes", puntualizó el abogado.

Una vida difícil. Elizabeth era menuda y llevaba el pelo rubio teñido. Tenía 34 años y era hija biológica de Ariel Máximo Cantero, quien le dio apellido y protección en una familia ensamblada. Con ciertas particularidades, pero una familia. No vivía con sus hermanos ni tuvo protagonismo en la causa que instruyó el juez Juan Carlos Vienna y que acusó al clan de conformar una asociación ilícita para delinquir. Sufría una vida de adicciones, de las que intentaba recuperarse, y cumplió una condena por homicidio.

Su última detención fue el 26 de diciembre de 2015 en su casa de Melián y Batlle y Ordóñez, en el barrio La Granada. Tenía varios hijos, entre ellas las dos pequeñas a las que supuestamente maltrató.

El parte policial dice que Elizabeth fue apresada por "golpear a dos de sus hijas: una beba de 11 meses y una de 3 años". Los informes médicos lo confirmaron y ella lo negó siempre. "Mi nena se estaba ahogando con una pastilla que le saqué de la boca y vomitó; como me la querían sacar yo la tironeaba. Me llevaron al destacamento, me esposaron, me hicieron arrodillar y me pegaron", contó en la audiencia ante el juez Nuñez Cartelle.

En esa audiencia Cantero y Cella plantearon otra versión de los hechos. Para ellos, no hubo maltrato contra las nenas. Apuntaron contra los policías y argumentaron que Elizabeth fue víctima de violencia institucional durante su detención, por lo que intervino la fiscal Bartocci.


Sus palabras. En Tribunales Elizabeth declaró: "Me llevaron a la sub 20, me esposaron a un caño a 30 centímetros del suelo y me pegaron. Se decían entre ellos: «Esta puta no se muere», y me dieron muchas patadas". La mujer contó todo eso en cuclillas y por momentos de rodillas frente al juez, con una voz poco audible, casi implorando, mientras relataba detalle a detalle su paso por la seccional.

Tras la intervención del Comando Radioeléctrico, las hijas de la mujer fueron trasladadas al Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Los médicos diagnosticaron "síndrome del niño maltratado e intoxicación por drogas" y quedaron al resguardo de la Secretaría de la Niñez de la provincia. Luego fueron restituidas a sus respectivos padres, quienes son monitoreados por el organismo oficial.

Así, la causa sumó maltratos familiares, golpes en una comisaría, la internación de Elizabeth y su trasladao a un hospital a 160 kilómetros de Rosario, y denuncias contra agentes penitenciarios Pero todo quedó opacado por la muerte y una geografía de sospechas. Al respecto Cella es contundente: "Hace seis meses que pedimos el examen toxicológico de Elizabeth para saber qué le inyectaron en el penal y aún no lo tenemos. Como querellantes accedimos al video recién ahora y resulta que, por trascendidos, sabemos que las chufas, como le dicen a la inyección de tranquilizantes u otras sustancias es algo común que reciben las internas en las cárceles". Ahora la querella pedirá las declaraciones de los penitenciarios que aparecen en el video y espera que la primera sospecha que tuvieron, la del homicidio a manos de agentes de la fuerza pública, sea considerada por la Justicia y obre en consecuencia.

Fuente: La Capital

 

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